¿Cobrar/pagar por lo espiritual? Dar y Recibir, el flujo natural de la abundancia.
- Susurro de Miel por Laura

- 3 mar 2021
- 2 Min. de lectura
Quienes trabajamos elegimos diversas formas de ganarnos la vida.
Algunos estudian ingenierías, profesorados, medicina, leyes, etc.
Algunos eligen oficios, carpinteros, plomeros, mecánicos, panaderos, etc.
Algunos no tienen opciones ni posibilidad de elección y también trabajan en miles de actividades.
El mundo entero está lleno de personas trabajando, emprendiendo, creando y necesitando transmitir su trabajo y vocación a través de algo.
La vida y las necesidades han cambiado y cambian a cada instante, lo que requerimos o lo que transmitimos cambia continuamente y allí surgen las nuevas posibilidades y necesidades.
Quienes elegimos como oficio u ocupación lo espiritual, la transmisión de lo intangible o la canalización de la fe, en sus más diversas expresiones, también trabajamos.
Somos un gran número de facilitadores, transmisores, canalizadores, que hemos sentido que nuestro trabajo debe ser ese, lo que está más allá de lo físico, que no se ve, pero está.
Para ello nos capacitamos, trabajamos, estudiamos, conocemos, para que aquello que queremos transmitir sea de calidad y bueno para el consultante y para nosotros.
El nuestro, es un trabajo como el de cada uno del resto de los trabajadores del mundo. Ninguno es menos digno, ninguno es objeto de críticas, ninguno debe ser menoscabado, pues detrás de ellos hay personas que buscan que su trabajo no solo sea útil, si no que además sea su sustento.
Mi trabajo necesita ser remunerado, pues mi tiempo, mi disposición, mi capacidad valen igual que el tiempo y la capacidad de cualquier trabajador.
Ponemos nuestra alma, fé y orgullo en lo que hacemos y quien no lo crea necesario para su vida, puede hacer como el resto de actividades que no son de su interés y pasar sin mirar, no buscar, y sobre todo no criticar ni juzgar.
Hay un equilibrio divino y perfecto entre dar y recibir, siendo tan importante dar como lo es recibir, y sin este equilibrio, nada puede perdurar por mucho tiempo.
Cuando estás acostumbrado solo a recibir, a que los demás te tienen que dar y no estás dispuesto a entregar algo por el tiempo del terapeuta, o tarólogo en mi caso, te convertirás en vampiro energético, te acostumbrarás a vivir y absorber la energía de los demás. Y, sin ser consciente de mantener este equilibrio, tarde o temprano la vida amorosamente te lo recuerda y gentilmente te invita a integrarte al flujo de la consciencia de abundancia. Dar y recibir.
Tal vez para la mayoría de las personas, lo que más cuesta trabajo es dar o pagar por lo espiritual, ya que hay quienes afirman que "lo espiritual" no se cobra porque el dinero envilece la tarea. Te recuerdo que todos somos almas viviendo una experiencia humana, y en la tierra se maneja con dinero.
Dar lo relacionamos generalmente con dar a los demás, pero para dar a los demás con autenticidad y satisfacción, hay que comenzar por darse a uno mismo. No podemos dar lo que no tenemos.
Activemos el círculo energético de Dar y Recibir de manera consciente, equilibrada, armoniosa, y sobre todo con alegría. Porque aquello que damos, regresa a nosotros.
Te abrazo, Laura





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